YA PUES ECUATORIANOS, DEJEN DE SER PENDEJOS

14/04/2020
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Por Atawallpa Oviedo Freire

Los 4 pelafustanes, perdón, los 4 pelagatos, quería decir, como siempre preocupados de sus pautadores o mecenas, diligentemente, se han apresurado a tomarles su testimonio y resaltar al mundo la “solidaridad de los privados”, como lo han titulado a su reportaje.

Para ellos, su texto solo sirve para darles tribuna y palmaditas, pero a nosotros nos permite hacer una examen psicológico y sociológico de cómo piensan los que están arriba, de cómo hacen y deshacen del país, desde lo público y privado, gracias al poder que tiene “don dinero”. Con plata, cualquiera puede entrar “pateando al perro”, no?.

La primera pregunta que nos surge al leer el testimonio de los 4 pela-empresarios (Roque Sevilla, Guillermo Lasso, Antonio Acosta, Jaime Nebot) es: La respuesta que están dando “los privados” a la pandemia es por solidaridad desinteresada, o, por qué el coronavirus es de “crecimiento exponencial”, como dice Nebot, y está afectando a todos, sean ricos o pobres. Dice él: “El segundo objetivo del Comité es curar. Evitar que se contagien y que no mueran los que ya se han contagiado. Eso lo hacemos considerando que la parte sanitaria se tiene que manejar con aislamiento. (…) porque aquí estamos luchando contra una muerte que es de crecimiento exponencial. Y eso nos obliga a tomar decisiones violentamente

Algunos, viles, ya estarán maldiciéndonos. Pero veamos lo que dice Roque Sevilla: “Por eso la compra de respiradores beneficia a un grupo poblacional mucho menor que si atacas a la primera área que es un gran grupo de personas que, por la exclusión, se están muriendo de hambre. No tienen la posibilidad de ganarse el sustento y están encerrados en unas casas diminutas con familias grandes sin comida y sin jabón para lavarse las manos. Este miércoles 8 aprobamos medio millón de dólares para las comunidades más pobres. Vamos a utilizar el canal de Plan Internacional, Children´s Fund y CARE. Y vamos a utilizarlo con entrega de dinero para que esas comunidades tengan el ingreso necesario para poder sobrevivir. Se sumó Manuel Pallares que tiene un trabajo bestial en el Oriente y en Esmeraldas. Él está canalizando a las comunidades pequeñas indígenas que, si no reciben comida, van a salir a las zonas pobladas. Ellos tienen muy pocas defensas, pueden contagiarse y ahí no hay servicio médico de ninguna clase. (…) Básicamente estamos invirtiendo en proteger a los que nos protegen: médicos, enfermeras, auxiliares hospitalarios, conductores de ambulancia, los que manejan la morgue, policías y recolectores de basura.”

Estos dos resaltados en negro que hemos hecho, dicen mucho: Empecemos por el segundo: “si no reciben comida, van a salir a las zonas pobladas. Ellos tienen muy pocas defensas, pueden contagiarse y ahí no hay servicio médico de ninguna clase”. Efectivamente, este es el temor más grande que tienen, que estos pobres “del páramo” salgan a las ciudades, se contagien del virus y lo dispersen más hasta alcanzar situaciones como la de Guayaquil o peores, lo que conllevaría a una situación más grave, incluido ellos, que no tienen a donde volar para refugiarse, pues todo el planeta está contaminado. Entonces, guambritos, por qué no se preocuparon de los pobres de la costa en el último terremoto, pues, sencillo, no les afectaba directamente, pero ahora sí. Por eso, se han movilizado mayormente y están realmente preocupados porque el virus no mide billete ni estatus.

Y la otra frase también canta mucho: “por la exclusión, se están muriendo de hambre. No tienen la posibilidad de ganarse el sustento y están encerrados en unas casas diminutas con familias grandes sin comida y sin jabón para lavarse las manos.” Entonces, mis cholitos, por qué solo ahora se preocupan de ellos. Pues, una vez más, por qué son eventuales propagadores. Caso contrario, como ha pasado en estos 500 años seguirían olvidados. Por qué tenían que esperar a la pandemia para tener pena de ellos si antes no han hecho nada por ellos. Entonces, queda claro, que si no fuera por la pandemia no se preocuparían mayormente, como ha ocurrido siempre, y solo ahora que hay que evitar que se enfermen se preocupan, empero, si no fuera una enfermedad contagiosa no dirían ni harían nada.

Si algunas almas piadosas piensan que somos exagerados, miren lo que dice Antonio Acosta: “En el directorio del Banco veníamos comentando que ante la llegada de la pandemia correspondía buscar un mecanismo de apoyo social. Esto porque en la institución tenemos cuatro valores principales: dos de ellos hablan de la responsabilidad social y otro de trascendencia. Haciéndonos eco de la situación, pensamos que este era el momento para poner en práctica esos valores. (…) Ya llegará el momento de enfrentar la reactivación económica, pero primero debemos salir de esta posibilidad de contagio masivo y curar a los enfermos y proteger a su vez a los que cuidan a los enfermos.”

Como verán, guambritos, tenía que llegar la pandemia para que pongan a ejecución la “responsabilidad social”, sí no fuera una pandemia que les afecta a ellos, seguirían olvidándose de su responsabilidad social. Algunos nos dirán que sí lo han hecho antes, pero, por qué no lo han hecho en la magnitud de ahora. Sencillo, no les afectaba a ellos, pero ahora el coronavirus es una “posibilidad de contagio masivo”.  

Por un momento, hagámonos los pendejos y digamos que no están pensando en ellos sino en el “prójimo”, entonces, por qué no lo han hecho siempre, por qué hay pobres. Si lo hubieran hecho antes, no tuvieran que hacerlo ahora por la pandemia. Simplemente, como dice Roque Sevilla, recién le “entró un verdadero dolor del alma, de que eso no podía seguir así”. Efectivamente, solo ahora está preocupadísimo por recolectar 20 millones de dólares. Si fueran realmente sinceros, todos ellos hubieran dicho y hecho desde siempre por acabar con esa situación, que en cambio nosotros siempre lo hemos dicho: esto no podía, ni puede, ni podrá seguir así. El coronavirus ha venido a demostrar que el capitalismo es la pandemia, que está destruyendo la naturaleza, la que tanto ama Roque Sevilla, especialmente Galápagos que le da mucho dinero, y que ahora no va a tener por algún tiempo muchos turistas.

Eso no es todo, cholitos. Ellos que predican la ley del mercado, que propagan sus teorías neoliberales, ahora, están renegando. Antonio Acosta, dice: “El proceso de compras no ha sido fácil, pues si bien hay muchos proveedores, los precios son muy distintos pero la realidad es que la urgencia ha hecho que se paguen precios muy altos.”

Esto es de todos los días, así actúa el mercado, según las condiciones y las situaciones. El mercado no tiene compasión, solo ve dinero, y ahora los que pueden se están aprovechando de ello, como Jeff Bezos que según Forbes sigue siendo el hombre más rico con lo que ganó en 2019. “Bezos es la persona más rica del mundo por tercer año consecutivo, a pesar de haber dado 36.000 millones de dólares de sus acciones de Amazon a su exesposa MacKenzie Bezos como parte de su acuerdo de divorcio el verano pasado. Su riqueza es de 113 mil millones de dólares”. Saben, guambritos, cuánto representa eso. El presupuesto general del Estado ecuatoriano para 2020 está cerca de los 36 mil millones de dólares, es decir, la tercera parte de la riqueza de este señor. Y en este año, se hará mucho más rico aprovechando de la crisis y de la pandemia pues, está vendiendo mucho más a través de internet por las restricciones de circulación que hay en todo el mundo, por lo que ha contratado 100.000 trabajadores, a los cuales les paga una miseria y él se lleva todo.

Así ganan los intermediarios, y recién se “da cuenta” de ello Nebot: “Yo venía hablando con los productores de Tungurahua, Bolívar y Chimborazo para que no sean víctimas de los intermediarios y que vengan a vender directamente en los mercados de Guayaquil. Lo vamos a aplicar desde esta semana. Comprar la mercadería allá, pagarles un justo precio y traerla a Guayaquil.”

Como verán, paisanitos, esa es la mentalidad empresarial, y solo ahora en que todos pueden desaparecer quieren hacer algo más de fondo, aunque nada estructural. Claro, esperando que aparezca la vacuna y se controle la pandemia para luego volverse a olvidar de ellos, pero si el escenario es inverso están dispuestos a dar más dinero, porque si no se lo controla nos jodemos todos.

Entonces, mis giles populachos, ricos y pobres, ya despierten. Esta es una primera llamada, si no cambian, en la siguiente desaparecerán de la faz de la tierra por “sunshos”.  Hay que superar el capitalismo, pero no para ir al socialismo sino a un sistema cooperativo o comunitario, que tienen miles de años de experiencia, prácticamente desde que existe el hombre sobre la Pachamama.


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